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TEÓRICOS


¿Orientación o mediación?
El artículo editorial y la conciencia del medio

Juan Carlos Bergonzi (2003)

En el marco del proyecto de Investigación 04/ D042. Estrategias en la comunicación escrita y visual en un diario de referencia. Nuevas tecnologías: cambios en la presentación visual. Secretaría de Investigación. Universidad Nacional del Comahue.

Los medios impresos ofrecen a los lectores una mirada particular sobre la realidad social, cultural y política. Con especificidad manifiesta, el pensamiento de la organización mediática se representa en un tipo de redacción denominada artículo editorial. Esa columna refleja un juicio, generalmente crítico, no separable de las relaciones del medio con sistemas e instituciones del entorno.
El artículo editorial intenta proporcionar todos los elementos para un adecuado conocimiento del tema, a fin de inducir a conclusiones sin pretender convertirlas en obvias tesis definitivas.
El editorial, expresión superlativa de la opinión en el periodismo, tiene precedentes en la persuasión contemplada en la retórica. Propone una función mediadora en el campo político a partir de las exigencias del cuerpo social, con especial énfasis de los sectores dirigienciales.
Como género de opinión es, sin duda, el principal discurso de sustentación doctrinaria de la organización periodística emisora.
El ejercicio de acudir al editorial en tiempos de crisis e incertidumbre lo configuran como una construcción comunicativa de apropiación prioritaria. El estilo editorializante ofrece alternativas para su análisis. Expresión íntima del medio permite ponderar su subjetividad frente a hechos y acontecimientos decisivos para la sociedad humana, tanto por su posición explícita o de silencio estratégico.


"Toda la Periodística es persuasiva (...) heredera de la retórica". Josep María Casasús i Gurí dice que la persuasión, en el discurso periodístico, es donde presenta la función de opinión. Los géneros no informativos tales como evaluativos o argumentativos son aquellos de mayor reformulación retórica de los hechos o acontecimientos. Los géneros informativos llevan una persuasión implícita (1)(lo que se dice es verdadero).

La política informativa y editorial son los soportes para la función de opinión de un medio. La política que lleva adelante un medio, de carácter informativo, está referida a su posicionamiento en el contexto general de la comunicación mediática. En tanto, la (política) editorial define "una actitud doctrinal (ideológica y moral) constante, una tendencia continuada o criterio que le sirve de seña y de identificación con el destinatario de la información que se refleja en el tratamiento periodístico de los distintos temas" (2).

La vieja sentencia, que resume el hecho deontológico fundamental, en la construcción del discurso periodístico tradicional "los hechos son sagrados, la opinión es libre" tiene connotaciones particulares que la convierten en débil en la redacción del mensaje de actualidad. No obstante, ambas formas comunicativas, información/opinión tendrán, como intención, buscar y presentar la verdad. ¿Cómo ayudar o coadyuvar en esa búsqueda inexcusable? . Las fuentes plurales, y la verificación o constatación de unas con otras, facilitan el andar por ese camino. Pero no es posible informar sólo acerca de hechos. El tratamiento de la información se sustenta en la estricta observancia de normas de evaluación e interpretación de carácter profesional (3).

Núñez Ladevéze sostiene que no es posible separar "los hechos" de los "juicios sobre los hechos." (4). Esto es, el proceso de interpretación de carácter descriptivo. Lorenzo Gomis (5) agrega a la descripción de los hechos o la interpretación en primer grado un segundo de tipo evaluativo, o el juicio sobre los hechos que habla Núñez Ladevéze, donde se opera con ideas.

Si la parte informativa lleva una "persuasión implícita", en la construcción del mensaje de opinión ambas están incluidas. Se trata de indagar no sólo lo que el texto dice sino su propósito en relación con qué pretende dar a entender.

Las afirmaciones o negaciones abiertas, que expresen con claridad una toma de posición, entran en la categoría de "interpretación explícita". Si la interpretación nos lleva a la construcción del mensaje de opinión ¿cuáles son las diferencias en los llamados géneros persuasivos, entre información, explicación u opinión?. Si consideramos los géneros citados como parte de la Periodística (6), "heredera de la retórica o retórica moderna" como la llamó Casasús i Gurí, los análisis son diversos pero concurrentes hacia la tarea de propender a acrecentar la credibilidad del periodismo, señala Luisa Santamaría Suárez.

La autora dice que la confusión entre explicación y opinión puede producir fisuras en la percepción de los lectores en cuanto a confiabilidad; o más crítico, credibilidad del medio consultado.

La interpretación es un elemento básico en la tarea de informar; es un juicio objetivo que se nutre y apoya en los antecedentes surgidos de la diversidad de fuentes, el conocimiento y análisis de la situación. Con respecto a la opinión, que tiene en el editorial su representación superlativa, Santamaría Suárez la considera un juicio emergente de la subjetividad. Si bien está permitido incluir un análisis de los hechos, interviene un elemento de impacto emotivo (7).

En esta coordenada, y en relación con las actitudes, podríamos decir que el periodismo de opinión pertenece a la esfera subjetiva del comentario y el periodismo de interpretación al relato. De acuerdo con esta caracterización las categorías "información", "interpretación" y "opinión" abarcarían géneros distintos. Noticia y reportaje; crónica y reportaje profundo; y artículos: editorial, columna, respectivamente.

Los géneros periodísticos con sus divisiones flexibles prestan utilidad pedagógica para una aproximación teórica y también profesional. Son necesarios, además, en virtud de que cada uno de ellos cumple una función en respuesta a diversas necesidades sociales y culturales y a la forma de satisfacerlas. La clasificación de los géneros se basa, desde una dimensión objetiva, en el examen de la estructura externa de los discursos periodísticos.

Dentro de los criterios de clasificación de los géneros, expuestos en la Teoría General del Periodismo, surgen aquellas observaciones científicas de series de categorías superestructurales de texto, jerárquicamente ordenadas que pueden resultar específicas para diferentes tipos de discurso.


Algunas formas de clasificar estilos

Conviene señalar aquí, para no caer en confusiones y básicamente desde la mirada sobre la construcción comunicativa de opinión, lo siguiente: se suele atribuir al denominado "estilo editorializante" niveles o formas de encarar su redacción. El profesor José Luis Martínez Albertos propone tres modos:

a. Didascálico, donde el periodista "adopta una actitud de cátedra autoritaria como la de quien expone con la seguridad y certeza de que cuanto dice debe ser necesariamente creído por los lectores y con la presunción de que éstos acepten pasivamente todo aquello que se les razona y argumenta"

b. Estilo objetivo. "El editorialista expone los hechos y los principios con una actitud fría, alejada, que apunta a la realidad de los hechos comprobables, con distanciamiento, como absteniéndose de emitir el propio juicio sobre el asunto".

c. Estilo interpretativo. " El editorialista se esfuerza por proporcionar (al lector) todos los elementos para el mejor conocimiento del tema de que se trata a fin de orientar su juicio hacia unas conclusiones que el periodista apunta levemente sin pretender convertirlas en tesis definitivas" (8). Martínez Albertos llama al estilo intrínseco que lleva el artículo editorial "de solicitación de opinión".

La crítica que reciben los géneros periodísticos tanto desde el plano académico (fundamentalmente) como, en menor medida, en el sector profesional imponen algunas consideraciones al respecto.

Un aporte reconocido, en el campo académico español, es el efectuado por el profesor uruguayo Héctor Borrat cuando propone, en 1981, una clasificación de géneros que actuará como una alternativa al atávico modelo anglosajón que contempla dos grandes agrupamientos: stories/comments.

El catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona compone una clasificación con tres tipos de textos donde prevalecerán, en su análisis, elementos de la estructura interna (de los textos) que pertenecen a cada modelo de género.

Los tres modelos propuestos por Borrat son: narrativos, descriptivos y argumentativos. Utilizará un elemento de la retórica clásica denominado topoi. En el primero de su tipología, el narrativo, predominan los topoi tales como "qué", "quién " y "cuándo". En los descriptivos, el "qué", el "quién" y el "dónde", mientras que en los argumentativos incluye el "porqué" y el "cómo". La relación con la fórmula de la 5/6 W de la escuela norteamericana es inexorable pero conviene señalar, de acuerdo con Casasús i Guri, que el modelo descripto se aferra a la tradición greco latina y a la tradición profesional y cultural hispana, ya que su formulación abreva en la retórica, sobre todo con el uso de los topoi (9).

La pirámide invertida (o las W´s) es una versión radical de los esquemas del orden de gradación decreciente o una variante invertida del modus per incrementa de la Retórica clásica y antigua (10).

Teun A. van Dijk, con fuerte tendencia a observar casi con exclusividad la escuela empírica anglosajona, establece para el esquema de textos dos grandes grupos: narrativo y argumentativo. El primero incorpora los relatos y, en el segundo, los artículos que se derivarán en discurso "informativo" y " "evaluativo". Admite el investigador holandés la existencia de otros textos a los que denomina "prácticos" o instrumentales (11).

Frente a estas posiciones sobre los textos y los géneros regresemos, entonces, al campo de los "textos de opinión" , especialmente al artículo editorial.

En los textos de opinión, la persuasión está fundada en el prestigio de quien escribe. A esto se lo denomina argumento de autoridad que a su vez se sustenta o garantiza por las características del medio de comunicación plataforma/soporte de ese mensaje. El prestigio, la tradición dentro del contexto de la comunicación social, la calidad de sus profesionales y, finalmente, la credibilidad de que disponga, fortalecen el componente persuasivo del texto, p.ej, artículo editorial.

El editorial tiende a crear opinión en los lectores, a poner en conocimiento de ellos desde la argumentación, distintas circunstancias que agitan o conmueven la vida social. Tiene un fin expreso de preparar al universo de lectores frente a hechos propios para el debate público, que demandan la atención de la sociedad y exigirán, en forma inmediata o mediata, la toma de decisiones.

Es, este artículo de opinión, el más involucrado en la "sustentación doctrinaria" del medio. Para la construcción del texto editorial se da una convención de comienzo: la información es argumentada y entre los procedimientos más afianzados, empleados en el marco de este género, para lograr efectos persuasivos se encuentra partir de un juicio que no tiene que ser demostrado para llevar al lector a una comprensión donde él completa con su patrimonio cultural y, naturalmente, con sus razonamientos la propuesta del editorialista.

El Empleos de máximas a fin de confirmar la idea de que será siempre de esa manera o modo. El primero de los editoriales del diario La Nación de Buenos Aires se tituló "Tribuna de doctrina". (Véase el primer ejemplar del 4-1-1870)

La argumentación en el discurso periodístico tiene su base más sólida en los hechos y verdades que serán la fuente productora de evidencias indispensables para la racionalización de las ideas. En este camino Perelman sostiene que " en la argumentación, la noción de hecho se caracteriza por la idea que se posee, por cierto tipo de acuerdos respecto a ciertos datos que la realidad objetiva y, según Poincaré, designarían la realidad".

El coautor del Tratado de la Argumentación cita otras premisas de la argumentación: "otros objetos de acuerdo" tales como las presunciones que entran en el "carácter ecuménico". No obstante, aclara, que no existen adhesiones extremas hacia ellas. "Se espera que otros elementos las refuercen, en un momento dado. Habitualmente quienes aceptan la presunción cuentan incluso con este "reforzamiento" Las presunciones, también, están ligadas a lo natural y verosímil: naturalmente puede haber un cierto alejamiento de la normalidad modificando la percepción de ésta, pero si el distanciamiento de la normalidad es excesivamente intenso se podría producir un ingreso a la zona de pérdida de credibilidad

Perelman agrega a los hechos, las verdades y las presunciones que cuentan con la aceptación del auditorio universal, los valores. En este caso, los valores como tales están dirigidos a lograr la "adhesión de grupos (públicos) particulares. Valores abstractos como la Justicia y la Caridad no pueden ser armonizados universalmente (12).

Otros objetos de adhesión serán las jerarquías y lugares. Las primeras ya sean concretas o abstractas sirven de base a la argumentación. La intensidad de la adhesión a ciertos valores genera jerarquías. Los lugares se consideran premisas que permiten fundamentar valores y jerarquías, son un recurso indispensable para la persuasión. La retórica aristotélica distinguía entre los lugares comunes (generalidades) y los específicos (ciencias o géneros determinados). Los lugares, dice Teodoro León Gross "caracterizan épocas, sociedades o autores concretos (...) lo existente, la cantidad lo estable, lo normal frente a lo único, lo abstracto o lo precario" (13)

Barthes en dirección similar a Perelman define el enthymeme, la reflexión que el lector tiene en mente como un silogismo fundado en la verosimilitud. El entimema, afirma, se desarrolla desde lo que el público piensa y su objetivo inmediato no es la demostración, sino persuadir "El entimema es un silogismo retórico, desarrollado únicamente en el nivel del público (..) a partir de lo probable, a partir de lo que el público piensa; es una deducción con valor concreto con vistas a una presentación por oposición a la deducción abstracta" (14).

Las técnicas retóricas empleadas para la construcción de textos de opinión tienden a obtener del lector la convicción de que el mensaje ha logrado efectos persuasivos, entendiendo con Perelman-Olbrechts que la persuasión es más que convencer si las convicciones son el primer paso hacia la acción. "Persuadir es más que convencer", define.


El pensamiento de la organización

El editorial es también parte de las voces múltiples que integran el discurso periodístico. En el discurso polifónico que habla Borrat., dado que (el editorial) es la opinión del periódico, el autor le asigna "un rango impar". Las características de este discurso lo convierten en un espacio particular dentro del contexto general del periódico. Su forma comunicativa lo aísla de las demás expresiones establecidas dentro de los géneros clásicos. Es la voz institucional. Su contenido no es el pensamiento de un redactor o de un grupo de ellos. Es el pensamiento del medio.

Para el manual de estilo de la Sociedad Interamericana de Prensa, (SIP) una organización que agrupa a propietarios de periódicos de todo el continente americano, los profesores Martínez Albertos y Santamaría Suárez propusieron al respecto la siguiente definición sobre el editorial "Artículo periodístico sin firma que explica, valora y juzga un hecho noticioso de especial importancia. Este juicio colectivo e institucional, se formula de acuerdo con una convicción de orden superior que refleja la postura ideológica de cada periódico" (15).

En los diarios tradicionales al menos, se mantiene, una línea de coherencia con el pensamiento fundacional del medio. Los otros textos del periódico están sujetos a cambios o modificaciones pero no ocurre lo mismo con el editorial. Una lectura sucesiva de estos artículos publicados a lo largo de un período de 80 años puede permitir alcanzar conclusiones en materia de continuidad en el pensamiento político o postura ideológica de un diario (16). En este caso se cumple con la afirmación de Borrat referida a la necesidad de que el periódico en su rol de actor político "ha de ser objeto de análisis críticos tan rigurosos como los que hacemos - o deberíamos hacer- a otros actores del sistema político" (17)

Según Martínez Albertos la estructura interna de los editoriales mantiene cierto paralelismo con las sentencias de orden judicial o con un silogismo lógico de primera figura: premisa mayor general, caso concreto, conclusión deducible (18).

También suele hablarse de una estructura consagrada de este artículo (de opinión) o una esquematización que puede llegarse a calificar de normativa. En este sentido nos referimos nuevamente a la retórica artistotélica donde, como hemos visto, el discurso tiene tres tipos de operaciones inventio, dispositio y elocutio.

Mediación, orientación

Lorenzo Gomis en El medio media. La función política de la prensa, describe los matices del género editorial en una clasificación que incluye posiciones (del editorial) en torno a explicar, enjuiciar, sugerir, exigir. Le asigna un estilo sobrio, firme, lenguaje impersonal y tono noble y de autoridad. "A veces, dice Gomis, parece que sea, más que el periódico, la consciencia política de la ciudad o del país la que está hablando."(19)

Ese tono de representación del algo más que el propio medio que lo incluye y sostiene, el editorial le otorga al periódico el rol de mediador político a partir de que, en medio de circunstancias sociales, políticas y económicas que provocan inquietud, preocupación o alarma en la sociedad el medio, por conducto de este artículo de opinión, representativo como ninguno en el contexto general de los géneros periodísticos, opera como mediador para lograr correcciones al rumbo tomado o a tomar por los sectores en pugna.

El sistema político, el clima social, recibirán la palabra editorial con esa percepción mediadora en función; también, del prestigio y credibilidad del medio emisor de ese mensaje. Este ejercicio practicado desde la misma génesis del periodismo impreso, mantiene su actualidad en la comunicación periodística contemporánea, sobre todo en momentos de crisis, cuando las expectación ciudadana y la búsqueda de respuestas se vuelca a las fuentes más confiables.

"...Los mejores editoriales -sugiere Stephen Rosenfeld del The Washington Post encierran un marco de referencia; señalan qué fenómenos previos condujeron al hecho en sí y cuáles son las perspectivas que abren a partir del mismo..."(20)

A modo ilustrativo el profesor Gomis, en la obra antes citada, desarrolla la posibilidad de mediación desde la columna editorial. Se trata de sucesos ocurridos en el nivel del gobierno del Estado Español, en Barcelona y El Ferrol. En su análisis procura descubrir el "sentido de la mediación" entre el ambiente social y el político a partir del conocimiento de la "función pública del periódico". Los diarios elegidos son de Madrid y Barcelona, publicados en el primer trimestre de 1972. El autor obtiene conclusiones que lo llevan a sorprenderse y que se vinculan con la realidad de la mediación política ejercida por los editoriales en la prensa española de esos primeros meses del año 1972.
La investigación encontró que existió en ellos "un sentido prevalente de demanda o exigencia de intereses del ambiente social al sistema político" (21)

El artículo editorial es de características particulares. Es un texto selectivo con una franja de lectores que, generalmente, tienen influencia en el resto de la sociedad. Es la voz interior, íntima, del medio que lo emite. Finalmente, es un texto periodístico donde predomina la anonimia redaccional.

Una construcción que expone, explícitamente o con silencios estratégicos, el pensamiento del medio y del grupo que representa.
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Notas:

1. Casasús i Gurí, J.M., (1991) Estilos y géneros periodísticos. Barcelona , Ariel Comunicación., p.97

2. Núñez Ladevéze, Luis (1995) Introducción al periodismo escrito.. Barcelona, Ariel Comunicación, p.104

3. Núñez Ladevéze a op. cit. p. 33

4. Núñez Ladevéze ibidem

5. Gomis, Lorenzo (1991) Teoría del Periodismo. Cómo se forma el presente. Barcelona, Paidós Comunicación., pp. 35-38

6. Se refiere a la Teoría del Periodismo. Un neologismo, sinónimo de Redacción Periodística según comentario de Héctor Borrat (1989) citado por Josep Ma. Casasús i Gurí en Estilo y géneros periodísticos.

7. Santamaría Suárez, Luisa (1997) Géneros para la persuasión en periodismo. Madrid. Fragua Editorial, pp. 17-32

8. Martínez Albertos, José Luis (1974) Redacción periodística. Los estilos y los géneros en la prensa escrita.. Madrid. ATE pp48-49

9. Borrat, Hector (2000) "El primado del relato". Revista Anàlisi 25 Universidad Autónoma de Barcelona p. 47 Como todo acontecimiento histórico, la interacción o red de interacciones de la «actualidad periodística» ha sido construida mediante una cadena de decisiones de exclusión-inclusión-jerarquización de datos, actores, tiempos, lugares, datos, significados. Los saberes profesionales acogen e institucionalizan ciertos criterios para decidir. Destacan ante todo «las cinco W» de la noticia. Lejos de ser, como tantos pretenden, una «invención» del periodismo norteamericano del siglo XIX, ellas reimplantan -concentrados- los topoi de la retórica. Su uso debería extenderse a todos los géneros como topoi.

10. Casasús i Gurí, op .cit., pp. 8 -91 y 19

11. Dijk van, Teun A. (1990) La noticia como discurso. Comprensión, estructura y producción de la información. Barcelona. Buenos Aires. México. Paidós Comunicación.

12. Perelman, Ch. y Olbrecht-Tyteca (1993) Tratado de la Argumentación. La nueva retórica., L- Madrid, Gredos.

13. Gross, Teodoro León (1996) El artículo de opinión. Barcelona, Ariel Comunicación, pp. 205-207

14. Sobre el entimema: "Centrats en la teoria de l´argumentació, podem dir que l´estudi que fa Aristòtil sobre el sil. logisme retòric o entimema, ès perfectament vàlid avui dia. Es tracta d´un raonament basat en premises verseblants i correctamenty articulat en el seu aspecte lògic o, almenys, que es presenta com a tal. Dedida diversos estudis i, sobretot, la Tòpica a la naturalesa de les premises que han de constituir els entimemes." Berrio, Jordi (1981) Teoria de la argumentaciò. Publicación de la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Universidad Autónoma de Barcelona.

15. Citado en Santamaría Suárez L.y Casals Carro, Ma. (2000) La opinión periodística. Madrid. Fragua Editorial, p. 267

16. Una investigación sobre ocho décadas de publicación de editoriales del diario La Nación de Buenos Aires, (1909-1989) es una referencia valiosa para la consulta. El análisis de Ricardo Sidicaro y sus conclusiones, traducen esa posibilidad de coherencia discursiva en casi un siglo. Véase Sidicaro, Ricardo (1993) La política mirada desde arriba. Las ideas del diario La Nación 1909-1989. Buenos Aires. Sudamericana. Otro trabajo para revisar es (1970) Cien Años Contra el País del Sindicato de Luz y Fuerza de Capital Federal. Un estudio histórico-comunicacional sobre artículos de opinión del diario La Prensa de Buenos Aires al cumplir 100 años de existencia. Más recientemente, Diaz, César L. (2002) La cuenta regresiva. Buenos Aires. La Crujía Ediciones.

17. Borrat, H. (1989) El periódico, actor político. Barcelona, G.Gili S. A. p.95, epílogo, p. 154

18. En Borrat, H. op. cit. p. 139

19. Gomis, Lorenzo (1987) El medio media. La función política de la prensa. Barcelona. Editorial Mitre, p. 39 y 179

20. VV.AA. The Washington Post (1978) La página editorial. Buenos Aires. Ediciones Gernika, p. 59

21. Gomis, L op. cit. p. 182

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BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

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VV.AA. The Washington Post (1978) La página editorial. Buenos Aires. Ediciones Gernika.

 

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Prohibida la reproducción total o parcial de este trabajo. Si quiere citarlo o establecer un enlace:
BERGONZI, Juan Carlos (2003). "Redacción Periodística: Taxonomía de Conceptos Parte I". Red-accion, sitio web del Area Periodismo de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. General Roca: Universidad Nacional del Comahue. Disponible en:
http://red-accion.uncoma.edu.ar/asignaturas/taxonomia.htm